Bajar la jornada laboral a 42 horas semanales y la discusión de la productividad

Por Sebastian Barrientos

El proyecto de ley que modifica el máximo de horas de trabajo y que fue formulado con el fin de motivar a la fuerza laboral y que aumente sus rendimientos, debe para nosotros en Grasshopper ser analizado con mucho más detenimiento ya que se destacan dentro de todo esto la ausencia cifras y de evidencia que haya una relación entre el tiempo trabajado y la productividad.

El proyecto de ley para reducir la jornada de trabajo en Colombia, iniciativa del exsenador Álvaro Uribe, llegó al Congreso con el argumento de que la baja productividad en el país se debe, en gran parte, al cansancio y la falta de motivación de la fuerza laboral.  Lo que dio como argumento que con la presente iniciativa se busca aumentar la productividad de las empresas, motivando a los trabajadores a bien invertir su tiempo, de manera que las mismas funciones que tienen asignadas sean realizadas en menor tiempo, para, de esta manera, disfrutar más tiempo con sus familias, acceder a capacitación, educación o recreación,  decía la sustentación del proyecto que, tras una conciliación entre el Senado y la Cámara de Representantes, ya pasó a sanción presidencial.

El mismo texto reconocía que la motivación y el agotamiento no son los únicos factores que inciden en la productividad. Según el exsenador, también influyen factores internos de las empresas y factores externos: por ejemplo, la calidad de los recursos, el capital y las tecnologías, por un lado, y la calidad de las materias primas y el entorno macroeconómico, por el otro. Sin embargo hay un elemento que todavía vemos que no abordamos y es la relación 

Productividad: ¿Que es primero el huevo o la gallina?

Durante la discusión de reducir la jornada, el asunto de la productividad estuvo a la orden del día. Uno de los argumentos de quienes no apoyaron el proyecto es que, aunque hay países que tienen jornadas más cortas, como los europeos, la situación no es comparable, pues se trata de economías más productivas. 

Sin embargo son las cifras las que explican esto. Según lo demuestra el Consejo Privado de Competitividad (CPC) en su más reciente Informe Nacional de Competitividad, Colombia ocupa el puesto 11, de 13 países evaluados en América Latina, en productividad laboral por persona. 

A esto se suma la dificultad que tienen los empleados para ocupar vacantes, donde el país ocupa el quinto puesto, entre ocho países de la región. Muchos hablan del desempleo, pero nunca hablan del desempleo generado por no tener las aptitudes que se requieren, las bajas capacidades tecnológicas y profesionales del mercado laboral Colombiano es uno de los puntos a analizar. 

El informe explica que se evidencia que durante las últimas dos décadas el país ha estado rezagado en crecimiento de la productividad laboral, con lo que se necesitan 2,6 trabajadores colombianos para producir lo mismo que un trabajador surcoreano y alrededor de 4,3 para lo de uno estadounidense.

Esto podría llevar a cuestionar cosas como: ¿primero se debería avanzar en productividad y luego sí reducir la jornada? ¿Reducir la jornada realmente ayudará a que se aumente la productividad, como planteaba la exposición de motivos del proyecto? ¿O son procesos que, en todo caso, van de la mano?

Sin embargo, lo que sí es claro es que no existe una relación clara entre horas promedio trabajadas y productividad laboral. Por esto, es difícil argumentar si una jornada de trabajo más corta o más larga necesariamente disminuye o incrementa la productividad.

¿Cómo aumentar la productividad?

Para nosotros en Grasshopper, y después de estar trabajando en la industria de la educación internacional por más de 20 años, creemos que la productividad sí depende de otros factores mucho más fundamentales que la jornada de trabajo. Temas como la pertinencia de la educación, salarios, impuestos, exportaciones e infraestructura pública, son puntos que juegan un rol mucho más relevante en el incremento de la productividad.

En Colombia no podemos ser tan Santanderistas de decir que la productividad va a mejorar porque las personas van a descansar más. Ojo no se puede aumentar la productividad si no mejoramos la educación. Se estima que hoy la mitad de los estudiantes que salen del colegio no entienden lo que leen y cuando esto ocurre quedan al margen del desarrollo social, generando desigualdad. El FMI viene publicando desde 2012 que los países que son más desiguales tienden a crecer menos en el largo plazo. En la medida que las personas sean capaces de comprender lo que leen, que tengan capacidad crítica y sean creativos, podrán elaborar soluciones y ser productivos. 

Para esto debemos tener claro dos cosas, debemos invertir más en educación técnica y hacerlo mejor. Mientras en países como Canadá los programas técnicos son revisados con la industria pública y privada dos veces al año, con el fin de ver si se está enseñando lo que debe ser, en Colombia podemos pasar años sin que la facultad evalúe su pensum, y nunca lo analice con la industria.  

Para concluir, en Colombia debemos empezar a Trabajar en habilidades pertinentes para aumentar la productividad laboral, promover la movilidad social y adaptarse a los desafíos de las nuevas economías y el cambio tecnológico, y que se deberían combinar con medidas inmediatas, como evaluar las pérdidas de aprendizaje asociadas al cierre de centros educativos, a la baja calidad de estos, o al análisis del desempleo que podemos tener en el país por no tener las personas preparadas para lo que la industria las necesita, esa es una brecha que debemos trabajar día a día.

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