¿Por qué debemos analizar la Educación en Colombia?

Sebastian Barrientos

Si algo hemos venido trabajando en @grasshopper_International, es las autoridades educativas y la sociedad deben reconocer que las pruebas PISA, SABER y otras de ese tipo, miden una parte de la calidad del sistema educativo, pero no evalúan todos los componentes que inciden en la calidad del sistema en nuestro pais.


Dentro de los miles de desafíos que tiene nuestro país como sociedad en general es ¿La calidad de la educación para cuándo? Esta pregunta que el gobierno nacional, la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), la Industria y en general la sociedad deben discutir con profundidad, sin politiquerías y aceptando que la educación es un proceso integral donde participan escuela, gobierno, padres de familia y sociedad.

Para empezar a discutir sobre la calidad de la educación deberíamos reconocer que tenemos un pésimo sistema educativo, las pruebas PISA señalan que nuestros mejores estudiantes, quienes pertenecen a los colegios privados (donde estudian los hijos de las élites del país), no alcanzan a los escolares con más bajos resultados de otros países. Algo que debe cuestionarnos, ya que el sistema está fracturado desde la base. Puesto que si esto es en los privados, pensemos cómo puede estar en los públicos?

Igual ocurre con las pruebas SABER, donde lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Son estas las pruebas del Estado que debemos tener?. Ya que cada dia mas son estas pruebas menos importantes para las Universidades en Colombia, y ni que decir en el extranjero. Donde los estudiantes de colegios privados que son los que obtienen mejores resultados versus los de colegios oficiales no se preocupan por estas pruebas.

Las autoridades educativas y la sociedad deben reconocer que las pruebas PISA, SABER y otras de ese tipo, miden una parte de la calidad del sistema educativo, pero no evalúan todos los componentes que inciden en la calidad; su principal utilidad es que permiten comparar entre instituciones escolares y entre regiones los logros o competencias de los estudiantes. Un buen ejemplo lo constituye el caso de Colombia, donde la política educativa se concentró en los resultados en dichas pruebas, pero la calidad de la educación no avanza. Llevamos arrastrando un problema de calidad educativa que está haciendo que más de 50 mil estudiantes año salgan a estudiar su pregrado al exterior. Lo cual demuestra que algo debe ser revisado.

La política pública educativa en Colombia dio el salto hace años donde nos concentramos en el resultado final: las pruebas tipo SABER, ellas sirven para todo, evalúan, establecen la clasificación de los colegios y determinan, sin mayores razones, quiénes son los buenos y los malos, en términos de calidad. Pero nunca nos preocupamos que pasa cuando el estudiante se gradúa? cuantos pasan a programas que la industria está demandando.

Todos los años el Ministerio anuncia que mejoramos en las pruebas SABER y cada tres años el gobierno de turno sostiene que somos el país que más avanza en las pruebas PISA. Sin embargo, además de los deficientes resultados en estas pruebas, no disminuimos la brecha de la equidad, desempleo, ni las tasas de criminalidad. Lo que nos demuestra que en este momento tanto en Colombia como en general en Latino America la lucha política por la educación no se debe construir sobre la mentira y el odio; muy pocas acciones nos pueden llegar a reconciliar más como país y como ciudadanos en ejercicio para una mejor humanidad que la educación de nuestro país. La economía del país se construye con mano de obra barata y escasa calificación, el conocimiento no importa, y esto para un mundo post pandemia y post petróleo, debe ser la punta de lanza para llamarnos todos a construir un sistema educativo alineado con la industria y los objetivos de esta a largo plazo.

La evidencia indica que durante este siglo, la calidad de la educación y las metas de calidad en los planes de desarrollo nacionales y territoriales se determinaron a través de los resultados a obtener en las pruebas SABER 11. Insisto en los planes de desarrollo territorial el proceso pedagógico y educativo no existen.

Es increíble ver cómo para muchos colegios en Colombia las pruebas tienen un valor social, lo que explica que, en la mayoría de las instituciones escolares, los docentes y los directivos se concentren en ellas con desespero. Lo que hace que las directrices para los alumnos sean enfocarse en los resultados en SABER 11 para demostrar la calidad del Colegio, puesto que según el puntaje de sus estudiantes se puede reforzar o desaprobar la imagen institucional, frente a los padres y la sociedad.

Es fundamental asimilar que acá no importa el proceso educativo, menos lo pedagógico y lo curricular, del Proyecto Educativo Institucional ni hablar. En este escenario se impone el resultado del ICFES, ya no importa una educación que tenga como propósito fundamental formar buenos seres humanos. A los padres de familia, a las instituciones y a los técnicos y académicos les interesa el resultado de la prueba y la ubicación del colegio en las clasificaciones de calidad, igual a los gobiernos; lo que llamamos un el mundo del Ranking por encima de lo que verdaderamente es importante.

Este punto explica por qué para la política educativa, en los planes de desarrollo no aparecen programas o proyectos que potencien la calidad de la educación con otras metas, por ejemplo, una educación que desarrolle capacidades para pensar de manera crítica, donde se reflexione y se analice la vida humana y el entorno social en el cual existimos; tampoco interesa cómo formar para tener comunicaciones asertivas y basadas en razones; y, menos en cómo educar para convivir en paz, con buenas proyecciones laborales, actuando dentro del marco de la legalidad y con un sentido ético de la vida humana y del medio ambiente.

¿Qué hacer para avanzar en la calidad de la educación? Además de las pruebas SABER o PISA, el país requiere discutir y acordar, con los actores del sector, estrategias para fortalecer los procesos pedagógicos y de gestión educativa, así como las metas a lograr y el sistema para evaluar resultados.

También se requiere establecer procesos y metas como número de: facultades de educación fortalecidas;  profesores bien capacitados, programas evaluados con la industria y alineados con los proyectos estructurales de la ciudad y el país.

Lea también: https://www.gi.com.co/experienciagi/post-covid-19-y-el-atraso-educativo-de-america-latina/Pero sobre todo el Gobierno debe aceptar que los recursos son importantes para alcanzar una educación de calidad, la Unesco sostiene que “el éxito de la enseñanza y el aprendizaje probablemente se encuentre influenciado fuertemente por los recursos disponibles para apoyar el proceso, y la forma directa en que estos recursos se administran. Obviamente, las escuelas y maestros, sin libros ni materiales de aprendizaje, no podrán hacer su trabajo”. Se estima que en un país como Colombia de cada $100 invertidos en educación, un poco más de $80 se pueden perder en corrupción y despilfarros.

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